A
siete años de haber iniciado un proyecto académico que
planteó como núcleo fundamental la formación
integral del estudiante, la comunidad de la Universidad
Veracruzana
(UV) ha venido haciendo propio, cada vez más, el proceso de
transformación académica y el diseño y desarrollo
de los planes y programas educativos orientados hacia una
verdadera
distribución social del conocimiento.
A través del Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF), se propuso la formación integral centrando el proceso educativo en el estudiante, con nuevos equilibrios, contenidos curriculares y estrategias metodológicas innovadoras. El Modelo tiene dos características fundamentales: la flexibilidad y la transversalidad.
Asumir la formación integral significa pasar a una visión diferente rumbo del hombre reconociendo sus relaciones con la ciencia, la tecnología, el mundo del trabajo e, incluso, consigo mismo. Es por ello que el Modelo propone la atención a las dimensiones intelectual, humana, social y profesional. Y uno de los compromisos básicos que en la Universidad Veracruzana (UV) se adoptó con los estudiantes es que adquieran habilidades que les permitan el aprendizaje autónomo, pues es la herramienta fundamental para superar las deficiencias de la enseñanza en la educación, para mantenerse actualizado en el terreno profesional y para alcanzar nuestro propósito de formación integral.
La flexibilidad se definió como un atributo del Modelo para hacer posible que el estudiante construya un perfil específico eligiendo, en algún momento de su trayectoria, contenidos determinados de acuerdo con sus intereses. La flexibilidad también permite que el alumno curse el plan de estudios con algunas variantes de tiempo, ya sea menor o mayor, conforme con la carga crediticia que lleve por periodo. Y una tercera expresión de flexibilidad se refiere a que el estudiante tiene posibilidad de cursar algunas experiencias educativas (materias) en distintos espacios universitarios.
A través del Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF), se propuso la formación integral centrando el proceso educativo en el estudiante, con nuevos equilibrios, contenidos curriculares y estrategias metodológicas innovadoras. El Modelo tiene dos características fundamentales: la flexibilidad y la transversalidad.
Asumir la formación integral significa pasar a una visión diferente rumbo del hombre reconociendo sus relaciones con la ciencia, la tecnología, el mundo del trabajo e, incluso, consigo mismo. Es por ello que el Modelo propone la atención a las dimensiones intelectual, humana, social y profesional. Y uno de los compromisos básicos que en la Universidad Veracruzana (UV) se adoptó con los estudiantes es que adquieran habilidades que les permitan el aprendizaje autónomo, pues es la herramienta fundamental para superar las deficiencias de la enseñanza en la educación, para mantenerse actualizado en el terreno profesional y para alcanzar nuestro propósito de formación integral.
La flexibilidad se definió como un atributo del Modelo para hacer posible que el estudiante construya un perfil específico eligiendo, en algún momento de su trayectoria, contenidos determinados de acuerdo con sus intereses. La flexibilidad también permite que el alumno curse el plan de estudios con algunas variantes de tiempo, ya sea menor o mayor, conforme con la carga crediticia que lleve por periodo. Y una tercera expresión de flexibilidad se refiere a que el estudiante tiene posibilidad de cursar algunas experiencias educativas (materias) en distintos espacios universitarios.
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